La Haya, ¿Cómo
quedaron las piezas? II
Han pasado
casi dos semanas desde el anuncio del
fallo del Tribunal Internacional de la
Haya en el asunto de la mediterraneidad de Bolivia y recién comienza a
disiparse la polvareda. Ha quedado en
claro una cosa aunque no ha sido comentada. La CIJ actúa conforme a derecho e intenta siempre
preservar su prestigio, evidentemente desdibujado por la interpretación de los
fallos que hacen las naciones desfavorecidas.
No es sorpresa: los perdedores
siempre reclaman. Tratan de desvirtuarlos. Fue el caso de Chile, en el reciente
pleito con Perú. Culpamos a la Corte de
un fallo creativo, cuando, como lo afirme en un artículo “las calendas del
Canciller”, (publicado ahora a raíz de esta situación en el blog” mezalopehandia.blogspot.com”)- era absolutamente conforme a derecho pues los
tratados en sobre los cuales Chile
afirmaba su pretensión limítrofe no eran internacionales sino meramente “tratados
pesqueros” y pudimos sacarla peor.
Después
de la batalla no quiero hacerme el general,
pero no fue evidente para los observadores el que la Corte rechazara la objeción
preliminar de Chile a la demanda porque
quería formular un juicio tajante- como lo hizo- sobre los derechos expecticios reclamados por Bolivia. Sin embargo al aceptarla la dejo sin fundamento formulando que “no podía establecer la pretensión
de negociar con resultado predeterminado, como pedía el
contrincante. Esto fue una victoria para Chile, aunque no fue destacado
por nuestros diplomáticos quienes además le quitaron el piso al Agente Bulnes considerando el rechazo de la objeción preliminar como un
fracaso. No fue así. Cuando la corte entro a tratar el fondo del asunto afirmó la jurisprudencia internacional
sentando precedente que “las negociaciones previas no constituyen fundamento a
derechos expecticios si no están
previamente formulados en tratados”. Fue un golpe durísimo a la "teoría de los derechos expecticios" Se
esfumaron nuestros temores que la Corte saldría con "una jurisprudencia creativa"hasta nosotros
habíamos creídos , influidos
por el hábil manejo
comunicacional de Morales .Este no solo convenció a su pueblo y sus diplomáticos
a seguir al “vendedor de Humos” Antonio Remiro Brótons-, sino logró debilitar nuestra confianza. Nadie esperaba un resultado como el emitido : esta rechazo
por 8 a 0 los fundamentos de la demanda y los jueces acogieron esa fórmula por 12
a 3. Una decisión que Chile festejo como un gran triunfo propio, y –vaya
sorpresa-¡ahora del derecho internacional. En Bolivia el golpe fue demoledor,
el gobierno no tenía estrategia y las
razones esgrimidas fueron fútiles.
Destacado juristas calificaron la
sentencia de “fatídica”
El INFORME,
como lo calificó Morales- afirma que Chile no tiene ,por ninguna de las ocho razones
afirmadas por Bolivia, la obligación
de negociar una salida soberana al mar. El fallo - inapelable-tiene
para ellos implicaciones fundamentales. No sólo Bolivia perdió, Morales había
jugado su prestigio e liderado una campaña internacional, al salir derrotado
fulminantemente en La Haya ha puesto la
tapa al submarino de esta demanda y la ha hundido . La aspiración constituye una
parte de la columna vertebral de la identidad del país y ahora no ya podrá
demandar por territorios marítimos ante
ningún organismos internacional, porque al acudir a la Haya reconoció
la validez del tratado de 1904 y ahora canceló cualquier intento de
negociación pues el gobierno chileno le opondrá estar exonerado de esa obligación. Su propia opción presidencial, cuestionada en
el plebiscito de 2016 se ve ahora
tambaleando.
Declaro :
siempre he sido partidario de entregar una salida soberana al mar para Bolivia,
pero Evo ha hecho que la defensa de esta situación, -abiertamente injusta desde la ética individual-, aparezca ante la opinión
chilena como traición a la patria, gesto
anti-chileno, y otros epítetos más
fuertes- Así cuando Evo vino a Chile en 2005 el porcentaje de opinión publica partidaria
de una cesión con soberanía - La solución de Pinochet, como tiene que reconocer
con asco la propia izquierda- venía
subiendo hasta el 22% , hoy gracias a la política agresiva de Morales apenas alcanza al 3%.
Los
gobiernos no se guían por sentimientos sino por puras consideraciones prácticas. Recordemos que la gestión de Charaña se dio
en una dificilísima situación diplomática chilena: teníamos una disputa territorial con Argentina, la cual pudo desencadenar una
guerra, el acercamiento hacia Banzer-
ambos dictadores- se hizo como una manera de evitar una entente “Todos contra
Chile” No hay que ser un vidente para prever que esta situación no se volverá a
repetir.
Chile no
tiene ahora ninguna presión para entrar en nuevas negociaciones con Bolivia, el gobierno se siente fuerte y la
opinión pública lo apoya. Los laureles de los conciliadores están
irremediablemente marchitos.
Juan
Meza-Lopehandia.
Artista
visual. 13/10/18

