sábado, 29 de septiembre de 2018

¡ Ay,Perú qué dolor! y una tentativa a la esperanza.


! ¡ay Perú, qué dolor …. Y una tentativa a la esperanza.


 Regreso desde Perú. después de 25 días recorriendo Lima, (diez ) luego la región norte desde Chiclayo hasta la ceja de selva en  Tarapoto. No fui por seguir el proceso político, como lo había hecho en el caso de Bolivia.* Mi interés se relaciona con el impacto que me produjo la  noticia del  descubrimiento en 1987 de las  tumbas reales de los Señores de Sipán. Luego seguí el proceso de instalación del Museo y me he preguntado, ¡cómo es que el sometimiento de los señoríos -mal llamado - regionales en el norte del Perú al dominio incásico, facilitó la disrupción de las culturas locales y permitió la irrupción de la hueste de Pizarro y su incorporación a la Monarquía Española? De la tentativa de respuesta surge la otra ¿Cómo este nuevo poder se relacionó con los señoríos locales y si  la defensa que la Monarquía Española   hizo de ellos facilitó su subsistencia frente al apetito insaciable de los conquistadores por arrebatarles sus riquezas y someterlos a trabajos forzados mediante la encomienda de servicios?
Allá me he encontrado una situación política muy polvorienta,-  seguí este proceso por la televisión de cable cada noche tanto en los canales nacionales como en los regionales-: había choques incomprensibles entre los poderes del estado, especialmente  entre los fiscales del poder  judicial, acusaciones cruzadas de corrupción que llevaron a la disolución del ente generador y contralor del poder judicial, procesos judiciales  contra los últimos  cuatro presidentes,** un intento del recientemente designado Martín Vizcarra por llevar adelante la necesaria reforma política, que encuentra insospechadas dificultades. Todo esto en medio de una pérdida de confianza de la población civil en sus instituciones políticas y una deslegitimación de la misma política. Sin embargo en lugar de encontrar reacciones, la población aparece sometida a una inmensa apatía.
En cualquier otro país este cuadro político sombrío, habría generado una implosión del sistema económico, como estamos viendo en la Argentina de Macri.  Sin embargo al abrir  el cuerpo B de “el Mercurio”, me encuentro con la cara sonriente del  obeso Presidente del Banco Central  del Perú. Es Julio Velarde destacando  el crecimiento de la economía  en una conferencia de Inversores internacionales en Lima. Afirma fundado en sólidas cifras: “tenemos el mejor indicador  de reservas netas, menos  deuda como fracción del PIB que Chile y Colombia”. Destaca la fortaleza de su moneda- índice seguro de la sanidad de la economía- frente al derrumbe del peso argentino, la caída del real y del peso chileno, el sol  solo ha bajado 1.9%. Y el buen balance de las cuentas externas y alto nivel de reservas internacionales. Se espera que el crecimiento para el año alcance el 4% este año e igualmente el próximo. Agregó l “el promedio el crecimiento  entre 2008 y 2017 hay sido 4.9%  y con esto se completaran 20 años  de  crecimiento ininterrumpido. La segunda tasa más alta de crecimiento de PIB después   de – ¡sorpresa! –la denostada Bolivia, la cual lleva 12 años creciendo a más del 5.5% pese a la caída del precio del petróleo.*** Todo esto habla de un manejo macroeconómico muy ordenado, conservador y responsable. Hurra! por ellos.
Regreso del Perú, mientras este se encuentra sumido  en  agitada lucha electoral.  El  7 de octubre se designaran jefes distritales: gobernadores, vicegobernadores y consejeros regionales así como alcaldes y regidores municipales para el período 2019-2022. El país está constituido por 25 distritos electorales, dominios en los  que se deciden  muchas políticas que  afectan al ciudadano común.
¿Y cómo se relaciona todo esto con el  señor  de Sipán?
Una respuesta tentativa  en la “larga duración “ da el fundamento a otras explicaciones: la preservación histórica  –aunque borrosa -de los señoríos  regionales, ha mantenido el poder  de decisión sobre los  asuntos  públicos en la comunidad. Y de ese modo, aunque la sobre-estructura política flaquee, como lo ha venido haciendo la peruana durante los últimos 32 años, la vida social y económica sigue su rumbo con relativa autonomía de la  autoridad central gubernamental. Mirando el desarrollo social-político del Perú tal vez sería tiempo que desde Chile nos bajaremos de nuestra soberbia superioridad y aprendiéramos algo de descentralización regional del Perú. Un punto pendiente en nuestro desarrollo.
Esta hipótesis planteada amerita una verificación, sin duda, junto a otros procesos, por parte de los cientistas sociales, mal que mal, a ellos la sociedad les paga su sueldo. Yo solo soy un mochilero interesado  en los acontecimientos del Perú desde 1966.

                                                                                         Juan Meza-Lopehandia.
                                                                                                       Artista  visual.
28    septiembre 2018
*Del autor el  libro inédito:” A Bolivia, la otra mirada”. **https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Presidentes_del_Per%C3%BA#Lista