Tal vez allí
esta la primera razón: no soy un viajero occidental. Más bien suelo visitar
lugares no habituales como Hungría
donde la lengua es absolutamente extraña, (sólo tiene un
parentesco con la hablada en Finlandia).
Mi interés está en reconocer las limitaciones que me impone mi condición de
viajero occidental – el rasgo más notable es tener siempre un juicio desde la
superioridad- para establecer una conexión empática con “el otro” cuando ese
otro es un extraño y la situación es una situación exótica.
Con Etiopía
o Hungría no participamos de lazos comunes como los hay cuando visitas
Hispano-américa donde apenas somos foráneos. Desde ese punto de vista. Etiopía
es un país donde somos extraños, no
tenemos bases en común, su idioma, el amárico, es de origen semítico- no
latino- y se hablan allí además, ochenta lenguas de distinta raíz- (recuerdo;
además cushita, nilota, bantú etc.) y más de 200 dialectos. Te alejas de la
calle principal, donde muchos letreros
están en inglés y quedas entregados a un conjunto de signos muy similares entre
si y desconocidos: el alfabeto amárico, uno de los ocho lenguajes
predominantes. Para nosotros resulta desconcertante cuando tratas de descifrar un carácter la
adición de pequeños apéndices ya a la derecha o a la izquierda, arriba o abajo, pues estos
representan a la vocal que sigue a la consonante principal y modifican su
significado. Además el amárico es un idioma muy musical, al variar la cadencia,
varia el significado.
Esta lengua semítica proviene
del cananeo en su rama meridional occidental y es prima lejana del arameo
que hablaba Jesús, desarrollado en la rama nor-occidental
Si no entiendes el sistema de signos con que se
comunican verbal o por escrito, ¿qué
haces allí? Mi respuesta: observar, formular preguntas y buscar las respuestas
cuando encuentras un participante bilingüe, o literatura referente.
Esta
condición peculiar de viajante en territorio extraño me ha permitido
desarrollar una “empatía hacia el otro” además de un sistema de signos
corporales que permite una rústica comunicación. Pero sobretodo, me ha llevado
a agudizar la observación de modo que los hechos me permitan inferencias
válidas sobre el país sin estar prejuzgando ni comparando con lo avanzado que
es nuestra condición. ¿Qué significa el que los billetes de máxima denominación
estén muy gastados y solo valgan US$ 3.15? Este
modo de viajar que he llamado “a ras de
piso” es mucho más lento, permite inferencias interesantes sobre el país. Por
ejemplo el país no sigue el sistema de usos horarios establecidos en el siglo
XIX por las potencias dominantes de
occidente. Aprendí esto en un traspié que casi
me costó el pasaje entre Bahir Dar y Lalibela. Pedí al recepcionista del
hotel que me despertara a las 4.30 pues el bus partía a las 5.00. El me
pregunto ¿Hora Etíope? ¡Obviamente! le
contesté pensando que se refería no a la hora internacional del meridiano de
Greenwich sino a la hora local
correspondiente al huso horario de
Etiopía. Sin embargo él le hizo un gesto
al ayudante y cuando me fue a despertar eran las 10.30 de la noche. Entonces me
explicó:
Los días siguen
el sistema de 12 horas. En lugar de ajustarlo a la mitad de la noche se hace
al amanecer, de forma que presentan un desfase de seis horas con el huso que
les corresponde. Como Etiopía está cerca del Ecuador, en cualquier época del año amanece a las 6 de la
mañana de nuestro huso horario occidental y anochece a las 6 de la tarde. O sea
en el horario moderno a las 6:00 am en Etiopía son las doce de la noche. No es
para sorprenderse, - aunque le pregunte
la razón a personas sin obtener respuesta- pues ellos siguen el modelo del Medio Oriente, él mismo que seguían los
hebreos del siglo II, cuando escribían en
los Evangelios que Jesús murió a la hora
nona, esto es las tres de la tarde. Eso
muestra una sociedad muy tradicional que no está dispuesta a cambiar sus formas
para adecuarse a la dirección occidental. Esta conclusión permite entender
muchas otras observaciones.
Por ejemplo el calendario utilizado
allí es conocido también como Ge´ez,
basado en el calendario copto indígena- de tipo solar, desarrollado por su
iglesia, valiéndose de antiguos cálculos astronómicos relacionados con el
movimiento de la tierra alrededor del sol y sigue el calendario juliano. Así cada cuatro
años se añade un día de ahí que el número de días del mes 13 varíe entre 5 y 6,
(epagómenos) el sexto día se añade cada 4 años o sea el año bisiesto. Como los
etíopes viven en una cultura cristiana, cada
cuatro años hay que añadir ese
día suplementario, y está dedicado a uno
de loa
evangelistas El primer
bisiesto por ejemplo está dedicado a Lucas, el resto a Juan, Mateo y Marcos siguiendo este
orden.
El
año comienza el 11 de septiembre (12 de septiembre los años
bisiestos) Desde septiembre 11, (Tseday
-año nuevo) hasta el 31 de diciembre el calendario etíope tiene 7 u 8 años
de diferencia con nuestro Gregoriano. La diferencia
es de 7 años y ocho meses, por ejemplo el año
etíope 1983 comenzó el 11
de septiembre de 1990, según el
calendario gregoriano, y terminó el 10 de septiembre de 1991, por lo que hasta el 12 de septiembre
de 2007 no celebraron
la entrada al nuevo milenio. Todos los documentos oficiales siguen el
calendario tradicional.
Este firme afincamiento en la tradición
se hace presente en otras actividades. Por ejemplo los oficios religiosos, tanto islámico como
cristiano ortodoxo empiezan a las cinco
de la madrugada nuestra. Los buses
interurbanos si pueden llamarse así, parten todos a esa hora. Una cultura
campesina que se impone sobre las comodidades de la modernidad occidental.
Etiopia
es un país exótico donde la vida normal no se ha adaptado al sistema occidental, como en los otros países
que solemos visitar. Estos han
reproducido un sistema cómodo que hace sentirse al turista como en su casa.
Existe, sin embargo, un pequeño circuito turístico disponible para los no más de 500 000 viajeros foráneos que la visitan anualmente.
Visitarla
con los ojos abiertos le permitirá
apreciar una realidad, donde convive una diversidad de etnias que asumiendo su
identidad –desde la forma externa, el vestuario o el peinado le dan
un carácter
multifacético
Pero que Etiopía es un destino exótico no le quepa duda, y que vale el esfuerzo visitarlo, tampoco. (Continuará)
1) Indudablemente un país pobre no puede permitirse
reemplazarlos por ahorrarse los costos, aunque también indica el bajo acceso a la
banca de las mayorías. Son los bancos los que ponen en circulación los
billetes. La baja denominación se explica como una de las medidas
gubernamental para reducir la corrupción
al nivel básico, pues cualquier coima se transforma en un volumen notable de
efectivo. El gobierno, se ha comprometido adhiriéndose a la declaración de Maya de la Alianza para la
Inclusión financiera (AFI) a promover la incorporación de la población mas pobre al
sistema bancario: recientemente legalizó
un marco normativo para la banca a través de los aparatos móviles
29 julio
2019.