La mayoría
de los chilenos no sabe quién era el prohombre
a quién se conmemora con el significativo honor de nombrar al
Aeropuerto más importante del país. Como
lo mostrara una reciente nota de prensa, en ningún lugar del recinto-
administrado por una Concesionaria supervisada
por la dirección de Aeronáutica-
aparece el "Comodoro", y solo nos enteramos por los letreros de acceso. Para la mayoría es
solamente Pudahuel. Ese nombre designa la comuna donde está ubicado, así como
se llamaba Aeródromo de los Cerrillos al anterior, desde donde se decidió
trasladarlo en 1961. Fue un esfuerzo ciclópeo invertir durante seis años US$ 3
000 millones para construirlo. Eran los tiempos cuando era un país pobre
y zamarreado. Como llegó el nombre del
primer comandante en jefe de la aviación- a nombrar el principal Aeropuerto del país, ahora enriquecido es un
asunto que conviene aclarar antes de
debatir sobre el cambio. Designarlo como Comodoro Arturo Merino
Benítez fue el premio, digamos, las
migajas del banquete, que Augusto
Pinochet ofreció en 1980 a la fuerza Aérea por su renuncia al proyecto
modernizador de Leigh y la adhesión al de Pinochet y “el Ladrillo”.
Este
conflicto en el que Pinochet contó con la disrupción de cualquier resistencia interna en las
fuerzas armadas por la eficaz acción de la Dina, y se resolvió cuando lo expulsó de la Junta
a raíz de las críticas vertidas en una entrevista al periodista Paolo
Bugialli, del diario italiano Corriere
della Sera, conocida en Chile el 18 de julio de 1978. En un terremoto político
sin precedentes salieron el comandante
en Jefe y 17 generales. Toda la plana
mayor bajo amenaza de dividir la fuerza
aérea entre el Ejército y la Marina. Asunto particularmente grave cuando ese
año enfrentaba Chile la mas difícil situación por la delimitación de los límites
con Argentina por el Beagle, - el 22 diciembre 1978 estuvimos al borde de la
guerra- nos quedamos sin jefaturas de la principal rama estratégica para
enfrentar el conflicto. Posteriormente este fue resuelto por la Mediación
Papal-.
Entonces,
Pinochet le ofreció a la FACH la rama de laurel nombrando al principal aeropuerto
de un pequeño país al sur del mundo, en el cual él tenía depositados sus sueños
de grandeza con el nombre de un burócrata organizador, que había sido Allendista conformando en 1952 y
1958 un movimiento en la fuerza aérea “la
familia militar junto a Allende”-
Ya por
entonces estaba perfectamente configurado ese anómalo fenómeno” la familia
militar. Volveremos sobre esto.
Pinochet
sabia como pocos la fuerza de los símbolos: un asunto en el que la
sociedad civil es particularmente frágil, no somos capaces de construir héroes. Le ofrecería a la fuerza aérea
no solo nombrar un aeropuerto, sino la posibilidad de nuclear a través de él la
creación de un héroe. Si el ejército había logrado constituir en Padre de la Patria
a O’Higgins, un soldado que en conjunción con San Martin, Bolívar, Sucre y otros
nos había llevado a la aventura de la emancipación americana, para terminar
finalmente despreciado por la oligarquía
y exiliado en Perú. La Armada tenía
a Prat, héroe de un fracaso
estratégico en Iquique pero que permitió a Vicuña Mackenna alzar las virtudes de obediencia y
sacrificio al máximo sitial. Carabineros
estaba constituyendo al Tte. Merino como su figura egregia, un oscuro oficial quién murió en un aún
más oscuro incidente fronterizo con Argentina.
Y Merino
Benítez tenía un pasado allendista, pero
“bien vale parís una Misa”. El profesor. Gabriel Cid, del programa de Historia de las
Ideas Políticas de la Universidad Diego
Portales califica de paradójica esta situación,
dice” políticamente era una persona de ideas de izquierda, coqueteo con
la Republica socialista en los años 30, apoyo decididamente a Allende en 1958 y
64 y que, irónicamente, fue reconocido por la junta miliar en 1980.De irónico
no tiene nada, es solo un peón en las piezas del ajedrez político utilizado
por Pinochet.
No irónico , sino preocupante es
el hecho que la defensa del nombre del Aeropuerto Arturo Merino
Benitez la lleve adelante el hijo de dicho general, quien ahora es el Comandante
en jefe de la Fach. Esa familia militar es un poder de facto en la sociedad
chilena. Basta mirar la cara de consternación
del ministro de Defensa al anunciarnos: “cambiar el nombre del aeropuerto sería un error La
gravisimo”
La ciudadanía consciente espera de sus políticos
la solución democrática no ya del acceso a los altos cargos militares sino la
modificación de cómo se accede a la carrera militar desde la base.
.Sin embargo ahora la pregunta, no
es qué nombre le ponemos al Aeropuerto, sino si queremos seguir - en
una nación moderna-, validando esta jugada del ajedrez político del dictador
Pinochet. Después de sacar este resabio de la dictadura tendremos tiempo para
buscar a quién honramos poniéndoselo al aeropuerto de una nación que se ha constituido en señera en América Latina de
progreso y lucha por erradicarla pobreza.
Juan
Meza-Lopehandia. (Artista visual)
