lunes, 22 de enero de 2018

El humo no deja ver el fuego.

La controversia ampliamente difundida  por los medios de comunicación ha enturbiado captar la verdadera significación del viaje de Francisco a Chile.
Por un lado   estos han farandulizado el viaje llevando sus observaciones  respecto al  número de participantes y comparaciones respecto a la visita del 87. Es el terreno de la cantidad, y el cristianismo no es asunto cuantitativo sino de sentido. El papa no vino a llenar estadios sino a traer la palabra de Cristo respecto a los asuntos más candentes : la violencia, la marginación, la dignificad de la persona,a hacer un llamado a los jóvenes a salir de la apatía,una reflexión sobre el clericalismo de la jerarquía, a la que ha llamado a salir de sus seguridades. Todos estos puntos no eran sólo palabra para cristianos, a quiénes viene a confirmarnos en la fe, sino para  todos, pues se trata de problemas de la convivencia.
Luego  los medios  han estado constantemente comparándola con la visita de Juan Pablo II. Evidenciando una miopía histórica la cual delata su frivolidad. Esta visita refiere a circunstancias muy diversas. Estamos en una democracia y una sociedad de derecho con una creciente desacralización, no fue así el ' 87 cuando, en dictadura, sufríamos la sombra permanente de la sospecha y la delación. Concurrir a los espacios públicos a los cuales nos convocaba su  visita era una bocanada de aire fresco. La Iglesia venía saliendo de una lucha por los derechos humanos donde mostraba lo mejor del mensaje apostólico. Todos sabemos hoy día el momento vivido por la iglesia.
Por otro lado dar preeminencia a la información respecto de estos puntos  distorsiona el objetivo de los viajes del Pontífice. No se trata de  una encuesta de popularidad ni menos retrospectiva. Algunos de los más recientes viajes han sido a territorios donde ni siguiera hay mayorías cristianas. En Myanmar y Bangladesh menos del 0,5% de la población es católica. Las visitas tienen que ver con la percepción papal de esos territorios como necesitados de recibir la palabra  esperanzadora de la predicación cristiana. (Myanmar hay limpieza étnica). La visita del 2015 a Rep. Centro-africana estaba inspirada en la necesidad de fomentar el dialogo cristiano-musulmán para controlar a los fundamentalistas enfrentados también entre sí: los seleka y antibalaka. (no-musulmanes) El viaje a Colombia estuvo centrado en la paz y la reconciliación en medio del dialogo de paz con las guerrilla. La reciente visita a Pto. Maldonado en Perú, un pequeño poblado amazónico, se explica por su interés en  proteger a las minorías indígenas y la Casa Común asolada por un modelo económico extractivita y choque mortales entre nativos y policías. Esta tensión en la misma que,actualmente, divide al gobierno de Morales en Bolivia  y se manifiesta en el conflicto del Tipnis
Los medios han em-BARROS-nado la visita. Una acción distractiva de los objetivos de la visita. Para una facción de la iglesia de Osorno el Obispo Barros habría quedado leproso por su contacto con el Sacerdote Karadima, quien fuera apartado de sus funciones sacerdotales y condenado al ostracismo por la propia justicia eclesial.
 ¿Qué habría hecho Jesús en mi lugar? Esta facción ha decidido lapidar a la pecadora adúltera, por la sola sospecha. Nuestro Pastor ha entrado en el terreno jurídico y ha exigido pruebas. Asunto difícil. Los contestatarios han aprovechado la difusión de comunicaciones internas relacionadas al  nombramiento de Barros para disparar contra otros leprosos, como los obispos de Linares y Talca, también pertenecientes a la cofradía de Karadima, al agitarse la marea han querido incorporar también a Obispo Vacarezza de los Ángeles quién, en conversación  privada me aseguro estaba estudiando en Roma ya por ese entonces. Viene a la conciencia las palabras del Testamento en Marcos 9:42 (“Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen  en mí,… mejor le sería si se le colgara una piedra de molino de las que mueven los asnos  al cuello y fuera arrojado al mar.”) .
Al mismo tiempo Francisco ha solicitado en reiteradas ocasiones la intervención activa de los fieles en los asuntos eclesiásticos, y ha condenado, también en su visita a Santiago, el clericalismo. “Esas lluvias vienen estos Barros” No sin razón nos pide constantemente “oren por mí”. Tal vez sea tiempo de acogerse a las palabras de evangelio con la recomendación del Padre Hurtado: ¿Qué haría Jesús en mi lugar? y poner en práctica la recomendación de Mateos 7:15 al 20 ) “ Por sus frutos los conoceréis” quién al mismo tiempo nos advierte  sobre los falsos profetas.
Por ahora  los medios han seguido,en su afán noticioso, con la polémica sobre la permanencia de Barros, propalando declaraciones disidentes de  los diversos niveles de la jerarquía y comparando la multitudinaria presencia popular en la visita del Perú, con la desmedrada- a su juicio –presencia en Chile. Que no nos suceda como en Centro-africana donde,después de cuatro meses de una tregua angélica. (palabras del Obispo Aguirre de la diócesis de Bangazu) se ha vuelto a desatar el conflicto azuzado ahora por Joseph Kony (Ejército de Resistencia del Señor)  un grupo guerrillero con  ambiciones teocráticas y presencia desde la  República Democrática del Congo  hasta Sudán de Sur. Lo verdaderamente importante está en la acogida por los feligreses chilenos del mensaje profundo que nos trajo Francisco. No nos suceda que “humo no deja ver el fuego,” del mensaje de Jesucristo encarnado en las palabras de Francisco.,
                                                                              Juan Meza-Lopehandia.
                                                                                              Artista Visual.

                                                                                                      Lunes 22 de enero 2018

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