El humo no deja ver el fuego.
La controversia ampliamente difundida por los medios de comunicación ha enturbiado
captar la verdadera significación del viaje de Francisco a Chile.
Por un lado estos han
farandulizado el viaje llevando sus observaciones
respecto al número de participantes y comparaciones
respecto a la visita del 87. Es el terreno de la cantidad, y el cristianismo no
es asunto cuantitativo sino de sentido. El papa no vino a llenar estadios sino
a traer la palabra de Cristo respecto a los asuntos más candentes : la violencia, la marginación, la dignificad de la persona,a hacer un
llamado a los jóvenes a salir de la apatía,una reflexión sobre el clericalismo
de la jerarquía, a la que ha llamado a salir de sus seguridades. Todos estos
puntos no eran sólo palabra para cristianos, a quiénes viene a confirmarnos en
la fe, sino para todos, pues se trata de
problemas de la convivencia.
Luego los medios
han estado constantemente comparándola con la visita de Juan Pablo II.
Evidenciando una miopía histórica la cual delata su frivolidad. Esta visita
refiere a circunstancias muy diversas. Estamos en una democracia y una sociedad
de derecho con una creciente desacralización, no fue así el ' 87 cuando, en
dictadura, sufríamos la sombra permanente de la sospecha y la delación.
Concurrir a los espacios públicos a los cuales nos convocaba su visita era una bocanada de aire fresco. La
Iglesia venía saliendo de una lucha por los derechos humanos donde mostraba lo
mejor del mensaje apostólico. Todos sabemos hoy día el momento vivido por la
iglesia.
Por otro lado dar preeminencia a la información respecto de
estos puntos distorsiona el objetivo de
los viajes del Pontífice. No se trata de una encuesta de popularidad ni menos retrospectiva.
Algunos de los más recientes viajes han sido a territorios donde ni siguiera
hay mayorías cristianas. En Myanmar y Bangladesh menos del 0,5% de la población
es católica. Las visitas tienen que ver con la percepción papal de esos
territorios como necesitados de recibir la palabra esperanzadora de la predicación cristiana. (Myanmar
hay limpieza étnica). La visita del 2015 a Rep. Centro-africana estaba inspirada
en la necesidad de fomentar el dialogo cristiano-musulmán para controlar a los
fundamentalistas enfrentados también entre sí: los seleka y antibalaka. (no-musulmanes)
El viaje a Colombia estuvo centrado en la paz y la reconciliación en medio del
dialogo de paz con las guerrilla. La reciente visita a Pto. Maldonado en Perú,
un pequeño poblado amazónico, se explica por su interés en proteger a las minorías indígenas y la Casa Común
asolada por un modelo económico extractivita y choque mortales entre nativos y policías. Esta tensión en la misma que,actualmente, divide al gobierno de Morales en Bolivia y se manifiesta en el
conflicto del Tipnis
Los medios han em-BARROS-nado
la visita. Una acción distractiva de los objetivos de la visita. Para una
facción de la iglesia de Osorno el Obispo Barros habría quedado leproso por su contacto con el Sacerdote
Karadima, quien fuera apartado de sus funciones sacerdotales y condenado al
ostracismo por la propia justicia eclesial.
¿Qué habría hecho Jesús en mi lugar?
Esta facción ha decidido lapidar a la pecadora adúltera, por la sola sospecha. Nuestro
Pastor ha entrado en el terreno jurídico y ha exigido pruebas. Asunto difícil. Los
contestatarios han aprovechado la difusión de comunicaciones internas relacionadas al nombramiento de Barros para disparar contra otros leprosos, como los obispos de Linares y Talca, también
pertenecientes a la cofradía de Karadima, al agitarse la marea han querido
incorporar también a Obispo Vacarezza de los Ángeles quién, en
conversación privada me aseguro estaba
estudiando en Roma ya por ese entonces. Viene a la conciencia las palabras del
Testamento en Marcos 9:42 (“Y al que escandalice a uno de estos pequeños que
creen en mí,… mejor le sería si se le
colgara una piedra de molino de las que mueven los asnos al cuello y fuera arrojado al mar.”) .
Al
mismo tiempo Francisco ha solicitado en reiteradas ocasiones la intervención
activa de los fieles en los asuntos eclesiásticos, y ha condenado, también en su
visita a Santiago, el clericalismo. “Esas lluvias vienen estos Barros” No sin
razón nos pide constantemente “oren por mí”. Tal vez sea tiempo de acogerse a
las palabras de evangelio con la recomendación del Padre Hurtado: ¿Qué haría Jesús
en mi lugar? y poner en práctica la recomendación de Mateos 7:15 al 20 ) “ Por
sus frutos los conoceréis” quién al mismo tiempo nos advierte sobre los falsos profetas.
Por
ahora los medios han seguido,en su afán noticioso, con la polémica sobre la permanencia de Barros, propalando
declaraciones disidentes de los diversos
niveles de la jerarquía y comparando la multitudinaria presencia popular en la
visita del Perú, con la desmedrada- a su juicio –presencia en Chile. Que no nos
suceda como en Centro-africana donde,después de cuatro meses de una tregua angélica. (palabras del Obispo Aguirre de la diócesis de Bangazu) se ha vuelto a desatar
el conflicto azuzado ahora por Joseph Kony (Ejército de Resistencia del Señor) un grupo guerrillero con ambiciones teocráticas y presencia desde la República Democrática del Congo hasta Sudán de Sur. Lo verdaderamente
importante está en la acogida por los feligreses chilenos del mensaje profundo
que nos trajo Francisco. No nos suceda que “humo no deja ver el fuego,” del
mensaje de Jesucristo encarnado en las palabras de Francisco.,
Juan
Meza-Lopehandia.
Artista
Visual.
Lunes 22 de enero 2018
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